jueves, 5 de noviembre de 2009

la caída de las hojas, el comienzo del viaje

Al Giro de Lombardia, ocaso formal de la temporada ciclista, se la conoce desde hace tiempo (¿quién le puso el nombre? ¿cuándo?) con el muy lírico y no menos sugerente nombre de la clásica de las hojas muertas. Es una de las escasas carreras que se disputa en otoño, cuando los árboles amarillean y las hojas, donde corresponda, se caen y, al margen de los curiosos inventos de la UCI, pone punto final a un año de bicis.

Sociólogo sin licenciar y globero de fin de semana, administrativo sin vocación (¿existe la vocación de administrativo? lo dudo) y espectador devoto de cada carrera que nuestros mass-media tienen la gentileza de retransmitir. Estas son mis credenciales, mis pequeñas victorias en la vida y en el ciclismo. Pero el afán de superación, los nuevos desafíos también pertenecen a los que sueñan en pequeño y el reto ahora es hacer realidad, una pequeña parte al menos, aquel plan extraviado de narrar la gloria que el destino, el azar, la vida, que cada uno elija su opción, tenía reservado a otros.

Con la caída de las hojas, con el final de la temporada, comienza este viaje que espero que, esta vez si, me lleve “más allá de Plan Lachat”.

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